Logo

Las loceras de pilén

por Loreto Rebolledo

A quince minutos de Cauquenes, entre lomas y viñas se encuentra la localidad de Pilén que se ha hecho conocida por las loceras, mujeres herederas de un oficio que se ha trasmitido de madres a hijas durante varias generaciones y que, pese al proceso de modernización, ha conservado inalterable su proceso productivo y sus formas estrechamente vinculadas a un modo de vida campesino, a diferencia de otras localidades, como Pomaire que han introducido cambios técnicos importantes y que cada vez más orientan su producción a las exigencias del mercado.

Una de las actividades artesanales más antiguas es la alfarería ligada estrechamente a las necesidades de contener líquidos, guardar y cocinar alimentos, actividades que en la mayor parte de las culturas son de responsabilidad femenina y para cuya confección se requiere arcilla, agua y fuego además de contar con unos instrumentos simples, confeccionados la mayoría de las veces por las mismas artesanas cuya experticia técnica las mujeres adquieren desde niñas al interior del hogar.

En los alrededores de Pilén las mujeres obtienen los insumos necesarios para fabricar la loza: greda, agua, “colo, y leña y las técnicas empleadas son bastante arcaicas y sencillas. Para la confección de las piezas las loceras de Pilén utilizan greda obtenida en una mina cercana a la que concurren ellas mismas acompañadas de algún familiar. Cuando la arcilla está seca se la muele hasta que se convierte en polvo que se harnea para, posteriormente, formar una masa que combina arcilla fina y gruesa a la cual se le agrega agua. Con la masa humedecida se confeccionan las piezas utilizando las manos y algún palito o cuchara para ir sacando la greda sobrante. Posteriormente y una vez oreadas las piezas -al sol si es verano, o cerca del fogón si es invierno- nuevamente se las raspa y pule y se las deja secar completamente y se procede a ponerle el “colo”, engobe que le da el color café rojizo característico y a bruñirlas con una piedra ágata.

Finalizado el proceso de producción de las piezas, es necesario cocerlas para lo cual en un espacio abierto se hace una “pila” con leña y bosta donde las piezas se van calentando gradualmente en las brasas para evitar que se quiebren y la locera las da vuelta con un palo o una horqueta. Una vez que están calientes, se las tapa con bosta y leña armando una especie de horno cuyo fuego debe permanecer encendido por lo menos dos horas. Extinguida la hoguera se deja enfriar las piezas y se sacuden. Con esto quedan listas para ser vendidas. Si se quiere que las piezas queden de color negro, cuando aún están calientes se las da vueltas y cubre con hojas de pino y bostas.

Los miércoles y sábados son los días en que funciona la feria de Cauquenes hasta donde llegan las mujeres con su cargamento de loza: platos, pailas, fuentes, maceteros, cántaros y ollas. A estas piezas, de corte utilitario se agregan otras que son fruto de la creatividad de las artesanas, donde se reproducen algunos aspectos de sus vidas cotidianas en el campo. Así por ejemplo hay ollas cuya tapa es una gallina, o bien patos alcancía, tinajas pequeñas con una lagartija subiendo por su costado, así como iglesias con dos torres y otros “ juguetes” (pailitas , jarros, animalitos), lo que las hace claramente identificables como elaboradas por las loceras de Pilén.

A lo largo del tiempo, no se evidencia una modificación importante en el tipo de piezas que se hacen, aunque si lo hay en el tamaño de éstas. Hasta hace unos años atrás todavía quedaban artesanas que hacían piezas grandes, pero actualmente es casi imposible encontrarlas. Por otra parte cada vez son menos mujeres las que se dedican a este oficio y sus edades más avanzadas.

En el pasado los ingresos económicos obtenidos por la venta de loza eran importantes para la familia campesina. Actualmente, hay diversos factores que están incidiendo en la disminución de la actividad alfarera, entre ellos destacan la mayor oferta de trabajo de temporada para las mujeres en las cercanías, además las empresas forestales han ido arrinconando cada vez más a los pequeños productores, forzando la migración o su reconversión en asalariados y los jóvenes que salen a estudiar a Cauquenes no regresan al campo.

Por ahora, todos los miércoles y sábados es posible encontrar en la feria de Cauquenes a las loceras de Pilén con sus productos.

Texto:
Loreto Rebolledo (Antropóloga)
Publicado originalmente en Cuaderno Fiscal Nº5
Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Chile
Noviembre de 2016

Imágenes:
Serie: Tesoros Humanos Vivos
Sección Patrimonio Cultural Inmaterial / CNCA
Realizador: Werner Giesen (Trulalá Films)
Año: 2012
https://sigpa.cl/ficha-colectivo/loceras-de-pilen