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El hecho consumado

por Afluente

Cerca del medio día del sábado 31 de marzo del año 2012 nos encontramos en el Taller Emilo Vaisse (en la comuna de Providencia, Santiago), con el actor Pepe Herrera y el dramaturgo Juan Radrigán, para conversar sobre el “TEATRO POPULAR EL TELÓN” Acompañados de café y varios cigarrillos, tuvimos la oportunidad de compartir y conocer parte de la historia de esta compañía, de la voz de quienes formaron a comienzos de los años `80 un referente del teatro popular chileno que, con poesía y frontalidad, hizo trascender la voz de los sujetos marginales y la tragedia humana, como alternativa que constituyó resistencia a los años nefastos deedia de dictadura.

Afluente: ¿Cuando se produce el encuentro y cual era la situación política, social y cultural en el cual emerge EL TELÓN?

Radrigán: Hubo un actor llamado Nelson Brodt, quién trabajaba en telenovelas y que al parecer tenía algo de inquietudes o necesidades sociales; entonces se cansó de trabajar en televisión, ya que le parecía que esto era colaborar con la dictadura.

En ese tiempo yo ya había hecho algunas cosas y escribí un monologo llamado “Sin motivo aparente” y lo comenzamos a trabajar con él . Como estaba vinculado a la tele, tenía conexiones y consiguió con Gustavo Meza una sala para ensayar. Nos pasaba el teatro una vez terminadas las funciones, donde ensayábamos de las diez de la noche, hasta la una de la mañana…en realidad él se dirigía solo y yo lo miraba no más porque sabía menos que ahora. Cuando finalmente terminamos de armar “Sin motivo aparente”, teníamos la idea de presentarla no en una sala, ni en circuitos tradicionales; sino que hacerlo en las poblaciones o hacer que llegara a la gente en otras circunstancias. Así fue durante un tiempo , hasta que escribí “El invitado”, donde necesitábamos otros actores que tuvieran las mismas características, es decir, que se avinieran a no ganar un peso; a ensayar sin pago y en condiciones muy precarias…En ese momento tuvimos una conexión con una escuela de secretariado de un hombre extraordinario de apellido Opazo, quien prestaba espacios para estas cosas…Ellos no eran alternativos sino que eran abiertamente de izquierda; fue allí donde conocí a Pepe Herrera y Mariela Roi…no sé como nos integramos, pero sucedió; desde ese momento comenzamos a llamarnos TEATRO POPULAR EL TELÓN; comenzando otra historia. Presentamos el invitado, donde actuaba Pepe y Mariela bajo la dirección de Brodt.

…Yo no tengo idea como sobrevivíamos porque el grupo no nos permitía financiamiento… pero de alguna parte salía. Luego escribí otro monólogo que fue montado por harta gente, entonces el Telón comenzó a hacerse conocido en un circuito bien restringido, no oficial, donde teníamos la costumbre – muy sana –de conversar con el público después de las funciones; en unos foros donde siempre nos decían que reflejábamos menos de lo que pasaba en realidad, lo cual era mucho más feroz. De ahí escribí hechos consumados y montamos la obra con mucho éxito… con eso nos disparamos.

Afluente: es con hechos consumados entonces, que el telón se inscribe, aunque sea en un circuito más alternativo…

Radrigán: claro, esa obra nos permitió expandirnos…de ahí comenzamos otra historia ; no sé como pero habíamos logrado captar un público , sabían lo que hacíamos y como lo hacíamos; porque éramos un teatro muy precario , sin escenografía, Solo teníamos lo que podían hacer los actores ,que era mucho, y ahí comenzamos a trabajar con más público en las poblaciones.

Herrera: Yo quisiera hacer algunas precisiones…

Partimos el año 80 y el lugar donde ensayábamos – al que hace referencia Juan- era la Escuela de Estudios Superiores (ESES); iniciativa de un grupo de profesores exonerados de la Universidad de Chile, donde Opazo generosamente acogía artistas de la música y el teatro; como el trovador Eduardo Peralta , el actor Alex Zisis y el teatro Aleph entre otros. Ahí tuve el contacto con Juan, la Mariela, más tarde la Silvia Marín….y comenzamos a hacer 3 cosas simultáneamente; una era “Sin motivo aparente”, que venían haciendo Juan con Nelson, a las que sumamos “Informe para indiferentes” y “El invitado”; lo cual nos llevó ha desarrollar un teatro en poblaciones…en distintas partes.

Con obras como “El invitado” tuvimos mayor recepción por parte de los estudiantes; lo que nos permitió entrar a algunas universidades como la católica y la Usach. También a eventos político-sociales que había en las poblaciones, en el Cariola o en el Teatro Santiago; donde recuerdo haber entrado un poco al choque…como el “El invitado” hacía referencia directa a Pinochet, las presentaciones no estaban exentas de problemas. Como anécdota, en Peñalolén -Lo Hermida- una vez nos tiraron bombas de gases.

Luego tuvimos algún contacto en Valparaíso y empezamos a recorrer un poco los cerros…cosa importante ya que de ahí salió la primera publicación sobre el Telón en uno de los diarios. Ese sería un primer antecedente público.

Afluente: Eso lo dices porque los ayudó a darse a conocer?

JR.: Lo que pasa es que con Hechos consumados nos fue muy bien. La obra tuvo mucha repercusión, incluso ya teníamos crítica y se atrevían a hablar de nosotros en el diario muy cautelosamente, pero hablaban harto… ahí paso algo curioso, porque hablaban con mucho temor de nosotros – nunca nos encontraban malos – después de la dictadura recién dijeron lo que debían haber dicho en ese tiempo.

Decían que éramos tan buenos, que hacíamos tan buen teatro, que era un teatro necesario…pero fue después. Esto lo digo a modo de anécdota; porque ellos también nos apoyaron en la medida que podían, ya que también estaban muy oprimidos. Los críticos y quienes tenían acceso a escribir en los diarios… tenían incluso palabras censuradas que no podían ocupar, como revolución o popular. Incluso recuerdo que hubo gente de derecha como Yolanda Montecinos que nos ayudó mucho con sus críticas …el mismo Pasalacua hablaron bien de nosotros

Herrera: Creo que más importantes fueron Fernando Josseau y Jorge Letelier, quienes son unos caballeros de la crítica. De hecho la primera crítica de Hechos consumados la hizo Josseau en el mercurio a finales de 1981.

MNO.: Es interesante que en dictadura se haya escrito positivamente de ustedes.

Radrigán: Sí. Lo que pasa es que no había sobre que más escribir, porque nunca se hizo tanto teatro en poblaciones como en dictadura; había muchos grupos y se escribía mucho. Lo malo es que no estábamos preparados para la escritura, entonces el teatro que se hacía era demasiado panfletario

Herrera: Pero no el tuyo…

Radrigán: claro, el otro te digo yo, que es una muy buena cosa para tiempos difíciles, pero no sirve para nada más; es como de momento. Es por eso mismo que desapareció el teatro después de la dictadura… desapareció de las poblaciones…

Afluente: A propósito de eso…como los afectó la llegada de la concertación?

Radrigán: Yo no creo que la concertación haya favorecido al teatro; porque siguió habiendo recelo con nosotros ya que igual le dábamos a ellos …hay que tomar en cuanta que después de las dictaduras sobreviene un tiempo como de libertad de expresión -se supone- y esto deviene siempre hacia la pornografía, o sino, hacia un teatro de entretención. Había que entretener a le gente y esas eran las obras que apoyaban, aquellas que no se metían en política.

Afluente: tú dices como una estretategia de despolitización?

Radrigán: sí, claro

PH.: Durante la dictadura se instalaron los grandes paquetes extranjeros de cultura foránea, en la cual se trajeron obras como “El quijote de la mancha” y “El violinista del tejado”. En ese contexto EL TELÖN -al mostrar una realidad más concreta, más chilena- tuvo una comunicación inmediata; sobre todo con obras como “Hechos consumados” y “El invitado” Esto hizo que nos invitaran a todas partes y “Hechos consumados” se fue consolidando.

…Esto nos permitió inmediatamente montar otra obra para los estudiantes como fue Carreta de luces” y montar inmediatamente “El toro por las astas”; lo que nos permitió salir, ir al sur y nos invitaban a todas partes; incluso se comprometió la iglesia. En la vicaría de la solidaridad llegaron unos curas extranjeros; entre los cuales había una monja llamada Mercedes -ahí en Peñalolén- quien fue una de las gestoras de la vicaría y nos invitó. Eso nos abrió las puertas de las capillas en las periferias… yo recuerdo que en una de esas manifestaciones en una iglesia, salí a fumar un cigarro y escuchaba el discurso de la gente,”el llanto de la gente” -le estoy poniendo color pero es para graficar- entonces ahí el cura buscaba y arañaba en la obra “Hechos consumados” buscando el hecho cristiano. Por eso siempre yo digo ahí; nosotros de alguna manera contribuimos a empezar abrir el discurso del pueblo…a transformarlo. Esa cosa tan socorrida de la voz del pueblo.

Afluente: Y como fue el encuentro; que cosas sucedieron –por ejemplo- en esas conversaciones con los pobladores a las que hacían referencia al comienzo…de que manera incidía en Ustedes?

Radrigán.: Yo no se como afectaba a los actores, pero como dramaturgo, la verdad es que no fue ningún nuevo impulso, ni ningún descubrimiento para mí. Yo seguía escribiendo como si ellos no hubieran existido.

Herrera: Es que ahí está la coincidencia.

Se genera un teatro de actores que vienen de distintas vertientes de izquierda… Por ejemplo Nelson Brodt… él estaba en el teatro nuevo popular (TNP), que era un teatro que salía en tiempos de Allende a las poblaciones; por otra parte yo estaba con un grupo en el Teatro Municipal , donde en ese momento- a diferencia de ahora- se podía ir gratis ; también está la Silvia Marín que era de concepción y había trabajado en el grupo El Rostro que también venía de esta misma base y por el otro lado el autor (Juan) que había surgido el año anterior ( 1979) con una propuesta de teatro que incorpora personajes populares.

Radrigán: pero no todo era tan feliz. A veces nos invitaban a dar una función y nos dejaban tirados ahí ; nadie se hacía cargo de nosotros.

Herrera: Esto sirve para hacerse una idea… en una descripción que salió en un diario sobre el TELÓN decía: “tres piedras, un tronco y una rama” haciendo alusión a la escenografía. Armábamos ahí donde llegábamos. Encontrábamos un tronco, una rama, una choca y ahí empezábamos. De hecho una de las funciones más hermosas que yo recuerdo tiene que ver con un espacio en Mendoza; un compadre que nos dijo: “estamos construyendo una población”; se refería a la población San Martín creada por los chilenos. Dimos la obra arriba de un montón de arena que tenían para la construcción y un par de focos por cada lado… Empezamos a dar “Hechos consumados” y de pronto comenzó a caer una lluvia fina y lenta…eso fue algo precioso. Muy emocionante.

Radrigán: pero la falencia ahí de nosotros, era que hacíamos pero no dejábamos ningún documento sobre lo que hacíamos; no teníamos consciencia de una metodología – que la teníamos pero no nos dábamos cuenta- de ese teatro tan despojado de todo …no dejamos escritos.

Afluente: pero eso es coherente con lo cuentan…esa falencia que tú señalas, quizás tiene que ver con el hecho de ir resolviendo sobre la marcha…

Radrigán.: y de una incapacidad de escribir sobre lo que hacíamos…para que vamos a eludir la cuestión (risas)

Afluente: Es en este tiempo cuando los invitan a Europa?

JR.: Ahí sucedió algo…nos olvidamos de una persona que le gustó mucho la obra; era la directora del instituto chileno francés -que era casi la agregada cultural- quien nos hizo la invitación al festival de Nancy en Francia. Estuvimos como ocho meses…parecía exilio (risas). Ocho meses en diferentes países.

Afluente: podrías referirte a como fue eso… que tal la recepción por parte del público en Europa?

Radrigán.: pasa que hubo dictaduras en Argentina, Paraguay, Uruguay; entonces había mucho latinoamericano y eran ellos quienes organizaban las funciones; por lo que no teníamos que adaptar las obras. Eran principalmente para público latino…aunque había también autóctonos de allá ( risas) …indios holandeses, ingleses, etc. …que no entendían. No podían concebir que hubiese gente como lo que nosotros representábamos. Como seres humanos -a ellos- no les cabía la cabeza que hubiese gente así.

Herrera: Pero fíjate que el impulso que le da a Claire Duhamel el llevarnos…es que en ese momento existió -en el mes de mayo- la primera gran protesta nacional…los grandes cacerolazos en santiago; donde la dictadura tambaleó. Esto fue como el año 83; entonces nos encontramos afuera y todos nos preguntaban si había caído la dictadura…no creían que en Chile recién se estaba despertando. Así fue que, si bien íbamos al festival, nos empezamos a mover por el resto de Europa.

Herrera: Y en lo interno que cosas produjo?

Radrigán: Nada.

Herrera: En mí sí…me cambió; porque nació mi hijo en Luxemburgo durante la gira.

Radrigán: Pero yo insisto que nos faltó capacidad intelectual

Afluente: Eso no será subestimar el mismo proceso?

Radrigán: Es que hay grupos piñuflas que sí lo hicieron y hoy son muy reconocidos.

Afluente: Pero el no haberse convertido en eso otro, es producto de una honestidad y falta de pretensión que quizás es el gran valor de lo que ustedes hicieron. Lo hace más coherente…

Radrigán: Sí. Pero entre todos los factores que confluyeron, yo creo que el más importante fue la calidad de los actores; eran todos muy buenos y como tenían adentro la cosa popular…eso era algo importante.

Afluente: Y que sucede al regreso de la gira por Europa?

Herrera: Bueno fuimos avanzando y la obra de Juan se fue consolidando. El 83 estuvimos en Europa y el 84 viene un especie de quiebre. Durante el viaje Juan escribió “Las voces de la ira”; obra en que ponía a Pinochet y Allende como personajes en decadencia y cuando la estrenamos en el Teatro Bulnes, la crítica fue descarnada… diría incluso mal intencionada con algunos títulos. Recuerdo que el mercurio dio por acabado el telón; dijo que los actores no querían trabajar con el autor; lo que no era verdad… y ahí surge una cosa interesante; nadie de los medios fue a ver la obra. Entonces a Juan se le ocurrió hacer el “Re contra estreno”; enviamos las invitaciones y les cayó muy bien la cosa, así que llegaron a ver la obra cambiando un poco la situación; lo que nos permitió seguir con la temporada.

Afluente: Se hace evidente que hay una cuestión política detrás de lo que cuentas

Radrigán: Sí, de todos modos

Herrera: Yo veo que nos quitaron el enemigo. Nosotros estábamos dándole a la dictadura cuando vino el proceso en que la política tradicional se hizo más valiente y empezó a atacar más, entonces el punto de atención cambió y ya no éramos necesarios.

Radrigán: Sí. No había un objetivo claro como en los 80; se nos perdió el norte. Ahí apareció el teatro de entretención al que no quisimos adscribirnos… …pero no tengo tan claro cuando comenzamos a diluirnos.

Herrera: igual seguíamos montando obras; “Made in Chile” por ejemplo, además de ir presentando el repertorio en países latinoamericanos como Perú, Ecuador y Argentina.

Radrigán: Claro…pero lo que tú dices yo no sé como sucedió.

Ahí tengo yo un poco… no un poco, sino que toda la culpa; porque no pudimos enfrentar otro momento distinto, otro mundo distinto… sin dictador. Había que hacer otra clase de obras para la que yo no estaba muy capacitado; se decía que la gente estaba cansada de tragedia, que no quería más horrores, no quería recordar… Pero como persona tampoco podías hacer un teatro triunfalista, porque no era cierto; entonces ahí yo fui derivando hacia otro teatro y me fue yendo muy bien en lo particular, montaban esas obras pero no como grupo. Como grupo no supimos enfrentar… no tuvimos una obra que nos posicionara de nuevo.

Herrera: Ahí fue una especie de estremecimiento… de declive; no se terminó. Hicimos una gira al norte… El 86 efectivamente no hicimos ninguna cosa en términos de obra; cada uno empezó a rascarse con sus uñas, a buscar sustento; pero sin embargo hicimos cosas en un circuito periférico.

Radrigán.: Pero ya no había el apoyo ni la solidaridad; esto incidió no solo en las lucas sino que políticamente no calzábamos… solo en algunos lugares.

Herrera: Igual el 88 surge una nueva invitación a Europa, que tiene que ver con la amenaza que hubo a los actores, la cual tuvo mucha repercusión.

Afluente: Ahí fue cuando vino “superman” -el actor Cristopher Reeve- a dar su apoyo…

Herrera: Sí; entonces eso nos permitió hacer una gira bastante buena, por lo menos para mí -en términos de satisfacción actoral- fue una especie de sueño. Recorrer Europa en una van, recibiendo una especie de homenaje, donde interactuamos con figuras como Bibi Andersson y los actores de Bergman -el cineasta- en Suecia.

Radrigán.: era bonito eso.

Afluente: Pasando a otra faceta del telón; que fue “Poesía Civil” y como surge la necesidad de realizar una actividad paralela como es la poesía?

Radrigán.: Honestamente no era muy buena poesía, no se podía defender solita (risas)

Afluente: Defender de quién?… Porque representa un lugar súper específico.

Radrigán.: Eso sí. Era sincera… Es muy similar al caso del panfleto; no pretendíamos ser poetas.Pero eso es un lugar que ya no existe.

Herrera: pero en ese minuto era de otra manera. Era una posibilidad de expresarse de otra forma; porque yo siempre he dicho que en nosotros – cuando estábamos en el escenario por ejemplo- había dos objetivos; por un lado el hacer o interpretar lo que el personaje quería decir… y por otro, el miedo de lo que representaba tu personaje en ese contexto. El miedo de que un paco entrara a la sala; de hecho entraron. Teníamos un CNI que andaba detrás de nosotros -con nosotros- que era poeta. De eso surge quizás Poesía civil. Primero se llamó .poesía en la calle; era solo una hoja y lo vendíamos en 100 pesos, como en la micro. Para mí eso era muy importante porque a la salida de las funciones lo vendíamos, entonces la gente se lo llevaba. Esto permitió que el libro viajara hacia fuera; había gente que lo enviaba a los familiares exiliados, y cuando estuvimos en Europa, la gente tenía el libro. Incluso editamos la “Contienda Humana” en Suiza y en Francia; de hecho cuando fuimos a Inglaterra ganamos más con el libro que con las obras.

Afluente: Y que haría ahora “EL TELÓN”?

Radrigán.: Lo mismo; porque el tiempo ha dado una vuelta y estamos exactamente en lo mismo. Solo que ahora no hay teatro en las poblaciones; que debería haber… porque era una voz fuerte. El problema, es que nunca nos dieron una especie de fondart.

Conversación realizada en Taller Emilio Vaisse, entre Pepe Herrera, Juan Radrigán, René Valenzuela, Aldo Fontana, Pepe Guzmán y Rodrigo Cociña. Santiago; 31 de marzo de 2012

Transcripción:
René Valenzuela

Imágenes:
“RETRATOS DE JUAN RADRIGÁN Y PEPE HERRERA / ARCHIVO TEATRO EL TELÓN (Recortes de prensa y afiches)
Fotografías de Aldo Fontana.